Encuentra a Jesús

¡ENCUÉNTRALE!

TODOS BUSCAMOS EL POR QUÉ DE NUESTRA EXISTENCIA.

Queremos saber de dónde venimos, por qué y para qué estamos en este mundo. Dios puede proveer las respuestas a estas preguntas. Al encontrarlas, tu puedes tener algo que nada ni nadie jamás te puede quitar. Algo, que tú no tienes el poder de obtenerlo por tí mismo(a).

Eso, es el encontrar y conocer a Dios, de ser perdonado(a) por Él y vivir una vida con propósito que te lleve a la eternidad con tu creador. Tú puedes ser parte de la familia de Dios.

ÉL TE CREÓ CON UN PROPÓSITO.

Dios dice que una relación con Él provee una satisfacción más profunda que cualquier otra cosa que deseemos en la vida (Juan 6:35, Salmo 107:9). Y la Biblia también dice, "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23). Dios es perfecto y nos ama, y nuestros pecados nos separan de Él.

Lo bueno es que nuestra relación con Dios puede ser restaurada cuando creemos en Jesús, el Hijo de Dios, y ponemos nuestra confianza en Él. Jesús vivió una vida sin pecado y murió en la cruz para pagar por nuestros pecados. "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8).

Dios nos ama y quiere que seamos Sus hijos. Cuando aceptamos a Su Hijo Jesucristo como nuestro salvador, comenzamos una relación con Dios. ¡Esa relación es mejor que cualquier cosa que podamos tener en nuestra vida! No es un resultado de nada que podamos hacer, es un regalo gratis que nos da Dios mismo. (Efesios 2:8-9)

¿ESTÁS LISTO PARA ACEPTAR A JESÚS Y TENER LA VIDA QUE SOLO ÉL TE PUEDE OFRECER?

No necesitas un intermediario para ser perdonado por tus pecados. Jesús es tu línea directa. Tú puedes hablar directamente con Él ahora y aceptarle como tu Salvador.

ABRE TU CORAZÓN Y DILE:

“Señor Jesús,
Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios.
Gracias por morir en la cruz por mis pecados.
Te pido perdones mis pecados y me des el regalo de vida eterna.
Te pido que entres en mi vida y seas mi Señor y Salvador.
Gracias por escuchar mi oración. Quiero servirte siempre. Amén”.

¿Hiciste esta Oración?