Día 9: El Consolador

¿Cómo debo vivir la vida cristiana?


Si me voy [al cielo], yo le a enviaré a Él a ustedes.

Promesa de Jesús en Juan 16:7

Algunas personas tienen el mal entendimiento de que una vez recibimos a Cristo, que somos creyentes, podemos continuar viviendo la vida por nuestra cuenta. A veces yo caigo en esta trampa, pensando que mis habilidades son suficientes. Considera tus talentos personales. Puede que tu tengas grandes aptitudes verbales, analíticas o atléticas. Pero ten cuidado, ya que esas mismas fortalezas pueden interponerse para recibir lo mejor que Dios tiene para ti.

La intención de Dios no es que seamos autosuficientes, sino que vivamos humildemente sometidos a Él en una relación íntima de dependencia total en Él. Hasta ahora, no debería sorprenderte que Él no te haya encomendado una tarea imposible de hacer. Al contrario, Él hizo posible que vivamos un vida en sujeción total a Él enviándonos Su presencia constante en la persona del Espíritu Santo.

Encontrarás la descripción que Jesús da del Espíritu Santo en el capítulo 14 de Juan, versículos 16, 17 y 26. Ahí tu podrás conocerle como consejero, ayuda, compañero, maestro y amigo para toda la vida.

No esperes que el Espíritu Santo venga con fanfarria o con un brillo deslumbrante. Él obra silenciosamente, nunca se impone. Él siempre señala hacia Jesús, nunca a Sí mismo. Cuando somos sensibles a Su presencia, Él nos susurra al oído y toca nuestro corazón. Él está comprometido a permanecer en nosotros para siempre.

Día 10: La Mente Renovada


¿Has sentido alguna vez al Espíritu Santo obrando en tu vida? ¿Cómo lo describirías?

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