¿Cómo recibimos la Recompensa de Dios?

¿Dónde está la recompensa?

Series: Devocionales

Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención.

Mateo 6:1 NVI

¡Cómo puede ser la vida de exigente! Sabes a qué me refiero, ¿verdad? Seguimos esa misma rutina – tratando de recuperar el aliento mientras nos apresuramos por el día, satisfaciendo las necesidades de todos. ¿Dónde está la recompensa?

Mi respuesta llegó a través de mi hermano y su esposa Lois, quienes eran nuestros huéspedes por unos días.

Una noche llamé a la puerta de su habitación.

—Entra —dijo Lois.

Entré y sentí la tabla de planchar. —¿Qué estás planchando?

—Los corredores de mesa que compramos.

—No tienes que hacerlo. Protesté. —Hiciste más que suficiente: limpiar, reorganizar, comprar e incluso pintar una mesa para mí.

—No es nada —dijo ella.

A ella no le molestaba porque eso es lo que ella hace. Cualquier cosa que aborda lo hace en silencio, sin ninguna expectativa. Ella ayuda guardando un silencio que grita bondad y puro amor.

¿Por qué yo no puedo ser así? Secretamente, yo busco reconocimiento o por lo menos un pequeño signo de agradecimiento.

¿Te puedes identificar con esto? Limpiaste el tope de la cocina y el piso por enésima vez. Pero nadie te aplaude.

Lavaste la tercera tanda de ropa sucia. Nadie se dio cuenta. Pagaste las cuentas con mucho dolor de estómago por el estrés y no fue apreciado tampoco.

Y mientras tanto en el trabajo, terminas la carga adicional de las tareas, pero el jefe no te da ningún reconocimiento. Hasta le sonríes a la cajera de la tienda, pero pasa desapercibida.

Suspiras… ¿Seguimos dando y dando? ¿Hay algún indicio de satisfacción o retorno por nuestros esfuerzos?

Dios tiene la respuesta:

“Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa. Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.” (Mateo 6:1-4 NVI)

El contenido de este Devocional ha sido compartido a través de una asociación con Janet Perez Eckles.

Ora esta semana:

Padre, en el secreto de mi corazón quiero ser reconocido(a) y busco recompensas. Cambia mi corazón y concédeme humildad para hacer todo en la tranquilidad del amor. Que mis acciones sean sólo para tus ojos. En el nombre de Jesús, Amén.


¿Qué recompensa puedes esperar del Señor hoy?

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